Karatani Kôjin y el descubrimiento del sujeto moderno en Japón

"Landscape with philosopher" - Lichtenstein

Karatani Kôjin nació en Amagasaki, provincia de Hyôgo, el año 1941. Estudió economía y literatura inglesa en la Universidad de Tokio y más tarde comenzó a impartir clases en la Universidad Hosei. A los 27 años ganó el premio Gunzô por su tesis sobre Sôseki Natsume, autor que posteriormente tendrá un gran peso en la configuración de su obra teórica. Conoció y trabajó junto con Paul de Man y Frederik Jameson durante su estancia como profesor visitante en Yale en 1975. Allí empezó a interesarse por el formalismo y diez años más tarde editaría con Jameson Origins of Modern Japanese Literature, la recopilación de artículos que le consagrarían como uno de los críticos más influyentes en Japón. A partir de 1990 comenzó a impartir clases en la Columbia University como Visitant Scholar, posición que combinaba con su cátedra en la Universidad de Kinki. Su formación en el marxismo también se encuentra persente más allá de sus artículos. El año 2000 fundó la NAM (New Associationist Movement), una organización que se define “anti-capitalista y de estado-nación”. El año 2007 se retiró de la docencia permanente y en la actualidad de se dedica a dar conferencias y centrarse en sus proyectos como investigador autónomo.

La extensa obra de Karatani Kôjin rota sobre el eje de la configuración de la modernidad y posmodernidad en Japón. Su aproximación es perceptiva y textual, busca en la literatura las claves que le ayuden a entender la configuración de la mente colectiva e individual de Japón durante las épocas Meiji, Taishô y Shôwa, aunque también ha mostrado cierto interés en el período Tokugawa para reforzar sus argumentos centrados en el proceso de modernización. A Karatani le interesa analizar cómo se percibe el estudio de la modernidad en Japón: cómo ésta difiere tanto de la occidental como de aquella que desde occidente se entiende que se produce en Japón. Karatani, en su papel de filósofo y crítico literario, no estudia las instituciones sino los fenómenos intelectuales que envuelven la modernidad. De entre estos destaca el proceso de descubrimiento u origen (dependiendo del artículo y las connotaciones que prefiera darle escoge un término u otro) del sujeto en el Japón moderno. Karatani utiliza nociones como la amnesia del origen, la percepción de la historia, las relaciones entre construcción y deconstrucción (entendidos no como los formula Dérrida sino como construcción y no-construcción) y la relación entre exterioridad e interioridad. El otro gran tema para Karatani es la postmodernidad en Japón, que se entiende distanciándose de la concepción Lyotardiana del fin de las grandes narrativas para presentarse como una crítica a la visión occidental de Japón como una sociedad futurista post-industrial. La postmodernidad que interesa a Karatani es aquella que estrecha lazos con el Japón pre-Meiji y tardo-Tokugawa. Para este autor, Japón ha recuperado una esencia pre-moderna sin dejar de banda las características de la evolución moderna (1). La obra de Karatani se configura desde diversas perspectivas y no sigue una argumentación constante ni reiterativa. En su visión del sujeto japonés se aprecia una base teórica sólida y definida, especialmente hegeliano y kantiano, a la que añade diferentes ideas y ejemplos extraídos de la literatura encaminados en poner en duda la visión que se mantiene desde occidente del Japón moderno como “exterior” o “lacking of subjectivity”.

Primero debemos fijarnos en qué entiende Karatani por sujeto y subjetividad. Karatani utiliza estos términos para referirse a una interioridad autónoma en cuanto a independientemente funcional que se forma mediante contraposición a una exterioridad. El sujeto de Karatani es consciente de esta dualidad y se debate entre el constructo y el significado. El sujeto surge de la indeterminación y el conflicto, coincidiendo en paralelo con un proceso de evolución social y política que plantea una subyugación directa de un abstracto a un concreto (Dios a alma, Estado a ciudadano) y del desarrollo hasta el extremo de la sensibilidad por el exterior. Es en momentos de exclusión y superficialidad, dice Karatani, que se busca con mayor fuerza el interior. Este punto coincide primero con el final de la época Tokugawa y principios de la Meiji, pero también lo encontramos durante la era Taishô y durante las décadas de 1970 y 1980, la denominada postmodernidad. Es esencial entender que para Karatani el sujeto no surge sino que se crea o se descubre: sólo cuando el individuo se olvida del origen de la subyugación de su subjetividad con su exterioridad, el sujeto se hace patente (2).

Karatani explica que a pesar de que se suele identificar el descubrimiento del sujeto durante el Japón moderno y gracias a la Revolución Meiji, este proceso responde a una evolución concreta de la percepción del individuo dentro de la sociedad que venía produciéndose de antemano. Karatani toma dos vías para explicar este descubrimiento: el análisis de la relación individuo-colectivo, más sucinto, y el análisis del descubrimiento de la exterioridad y la interioridad, más desarrollado.

En su artículo “On Bilateralism”, Karatani nos presenta un Japón pre-Meiji donde no existía la represión de un sistema patriarcal (3). El Neo-Confucianismo era una doctrina de élite y sus principios no se extendían al resto de los estratos sociales. Fue durante Meiji que se impulsó la idea de instaurar un sistema patriarcal a nivel estatal, situando al emperador en la figura de “pater”. Para lograr este propósito se buscó legitimación teórica en los principios de la relación samurái. Lo que se pretendió fue sustituir la figura del “señor” en el orden de lealtad por el de “Estado” y “Emperador” (4). Este proceso de sustitución del “señor” también lo podemos encontrar en los samurái que se convirtieron al cristianismo (5). Nishida ya apunta cuando habla de las diferencias comparativas de la percepción metafísica de los japoneses que en las culturas abrahámicas el sujeto aparece cuando se establece una relación directa (aunque abstracta) de subyugación entre el alma y Dios (6). Karatani explica que esta abstracción de la relación personal en la construcción de la jerarquía era relativamente desconocida en Japón y que por lo tanto se sirvió para preparar las bases del nuevo sujeto. La subjetividad quedaba descubierta por el sentimiento de igualdad que produce estar sometido a un “señor” (7), y lo que es más importante, el olvido de este sometimiento.

En esta primera parte ya hemos podido advertir que gran parte del peso argumentativo de Karatani reposa sobre el fenómeno de “descubrir”. El individuo en Karatani se encuentra en un punto inexacto entre la superficialidad y el significado. Para Karatani, los cambios que se vienen produciendo desde finales de la época Tokugawa y especialmente durante Meiji acaban por eliminar el dominio absoluto de la “superficialidad” y la “exterioridad”, es decir, de la alienación del individuo. De todos los fenómenos que cita he escogido destacar dos, el papel de la lengua y la relevancia de la literatura.

Karatani liga la percepción de la exterioridad con la naturaleza de los textos predominantes en Japón. Los textos budistas y neo-confucianos eran importantes porque se hacía sobre ellos una lectura literal en busca de interpretaciones. Karatani señala que se proporciona predominancia a la palabra sobre el significado, al exterior sobre el interior. Por ejemplo, Karatani apunta a “One Spirit, Two Nineteenth Centuries” que la búsqueda de Motoori Norinaga para encontrar el “Japanese spirit” en el Kojiki reforzaba la superficialidad y la exterioridad de la naturaleza de la lengua como herramienta interpretativa. La universalización de este mundo de la palabra negaba la interioridad. Pero es precisamente en este contexto de externalización extrema que se produce una reacción invertida de externo a interno en busca del significado (ri), que propició finalmente al descubrimiento de la subjetividad. Karatani vincula este interés por la interioridad durante Meiji con las reformas lingüísticas. La genbun itchi (un paquete de reformas políticas centradas en convertir el Japonés vernacular en normativo, desechando registros clásicos más formales) como norma también iba encaminada hacia eliminar superficialidad en la naturaleza del japonés y centrarse más en su significado. Un ejemplo de esto sería la propuesta de eliminar un gran número de caracteres chinos (kanji): la dependencia en el grafismo era otra muestra de vinculación con el exterior. En cambio, cuando se toma autoconsciencia de que la escritura proviene de una “voz interior” se descubre la subjetividad (8).

Esta confrontación interior-exterior también se puede ver en la literatura en forma de construcción versus no-construcción. Quizá el debate más interesante y expositivo sea el que se mantuvo entre shishosetsu (literalmente “novela del yo”, se puede entender como una historia desde una perspectiva personalista) y monogatari (relato formal). El monogatari como paradigma de la historia construida, diseñada y con una estructura arquitectónica. Tanizaki Jun’ichirô destaca la “belleza de la construcción y la estructura”. La perspectiva se dispone sobre las estructuras externas que configuran la novela y sobre el argumento (plot) (9). El shishosetsu en cambio es la no-construcción y la profundidad del interior (10). No tiene estructura ni está construido porque no es exterior sino interior. Es lo que Akutagawa entiende como “novel without plot”.

Para finalizar y porque creo que resume las ideas esenciales de Karatani sobre el sujeto me referiré a lo que el crítico denomina “el descubrimiento del paisaje”. Karatani identifica la llegada del realismo a las artes japonesas como el hallazgo de una nueva perspectiva: la alienación del individuo del contexto que le envuelve. La llegada de conceptos como “masas” y “proletariado”, sumado a la nueva fijación por la interioridad crean lo siguiente: el individuo toma consciencia del exterior, del paisaje (lo que De Bary traduce como “landscape” y de su papel como miembro dentro y fuera del paisaje: el paisaje sólo se puede descubrir si se tiene una perspectiva individual (11), y al mismo tiempo, es el paisaje lo que pone en evidencia la perspectiva individual (12). La idea del sujeto que caracteriza a Karatani Kôjin es esta visión de la dualidad y dependencia del sujeto “interno” con su “exterioridad”.


Notas

(1) “For Karel van Wolferen, Japan is still pre-modern […], there is also the view of Japan as a futuristic post-modern society […] but in fact they are two sides of the same coin” (2012:2)

(2) “The modern subject forms when it forgets the subordinate origins of its subjectivity, and apprehends itself as an autonomous subjectivity” (2012:14)

(3) “There was no essential patriarchal repression in Japan” (2012:9)

(4) “Many samurai chose the nation-state, or the constitutional monarch (the Emperor), as their new ‘master’” (2012:4)

(5) “Many Meiji Christians, including Uchimura Kanzô, were samurai of the old shogunate […] marginalized in the new Meiji system […] unable to seek for a substitute […] they looked for a new lord in the Christian God” (2012:4)

(6) The Forms of Culture of the Classical Periods of East and West Seen from a Metaphysical Perspective Fundamental problems of Philosophy

(7) “One achieves subjectivity by being subservient to a master” (2012:4)

(8) “The illusion that there is something like a ‘true self’ has taken deep root. It is an illusion that is established when writing has come to be seen as derivative and that voice which is most immediate to the self, and which constitutes self-consciousness is privileged. The psychological person, who begins and ends in interiority.” (“The discovery of interiority” a Karatani, 1993)

(9) Ver “On the Discovery of Depth” a Origins of Modern Japanese Literature.

(10) “The shishosetsu was fundamentally antithetical to structure, to logic and to intellectuality” (“On the power to construct” a Karatani, 1993)

(11) “It is only within the inner man, who appears to be indifferent to his external surroundings, that landscape is discovered. It is perceived by those who do not look ‘outside’” (“The Discovery of Landscape” a Karatani, 1993)

(12) “Rather than existing prior to landscape, subject and object emerge from within it.” (“The Discovery of Landscape” a Karatani, 1993)


Bibliografía

Karatani, Kôjin, 1993, Origins of Modern Japanese Literature, Duke University Press

----, 2012, “On Bilateralism”, SOAS Translations

----, 1989, “One Spirit, Two Nineteenth Centuries” in Stanley Fish’s and Frederic Jameson’s Postmodernism and Japan, Duke University Press

----, 1991, “The Discursive Space of Modern Japan” in Japan in the World, vol.18 nº3, Duke University Press

Nishida, Kitarô, 1970, “The Forms of Culture of the Classical Periods of East and West Seen from a Metaphysical Perspective” in Fundamental problems of philosophy; the world of action and the dialectal world, editores Nishida Kitarô and Daigaku Jôchi, Tokyo:Sophia University

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